Dia a dia

Cuaderno de campo de un paseo por mi vida, día a día.

Nombre:
Lugar: Zaragoza, Spain

viernes, junio 11, 2010

Jugando con las llaves

Hace un mes y pico, en una comida semi-etílica post-jerte en casa del Fari, quedamos en que este fin de semana iríamos a Jaca. Aunque había surgido la posibilidad de hacer esa comida ya en Jaca, al final lo dejamos y acabamos por fijar la fecha entre plato y plato de judías...


Nadie dijo nada hasta este lunes, hasta el punto que no yo sabía si seguía en pie o no. Tampoco me apetecía mucho, lo confieso, pero, con lo que nos había costado fijar un día, no quería ser yo la que lo abortase después de tanto insistir...


No era la única con dudas: el lunes tenía un mensaje de Colero diciendo que había pedido la tarde del viernes libre para poder llegar a una hora decente al Pirineo, y que cómo quedábamos. Sonia escribió algo por el estilo...¿la excursión seguía en pie?


A pesar de la previsión del tiempo (lluvias y frío, ¡qué panorama!), nadie se rajó. La idea era que ellos llegaran en coche a ZgZ, me recogieran, y siguiéramos camino al Pirineo. Todo parecía claro, pero no todos los detalles lo estaban.

Cuando fijamos el fin de semana, me dijeron que no querían que yo cogiera el coche, porque tiene sólo tres puertas, porque yo no adelanto... En fin, que para mí quedó claro que mi coche no se
movía de casa. Solamente fui yo la que pensaba eso, por lo que parece, ya que hoy, cuando he hablado con el Fari por teléfono, me ha preguntado que cómo hacíamos el cambio. ¡¡¿¿Cómo??!!¡¡¿¿Pero no se supone que NO íbamos con mi coche??!!

Pues no, señorita. De hecho, una de las razones para venir era inaugurar mi coche. Así que me he hecho a la idea, he agradecido mentalmente haber echado gasolina hace un par de días, y he bajado al coche a vaciar el maletero. Hasta ahí, ningún problema. Cuando me han llamado diciendo que estaban a setenta kilómetros de ZgZ, he decidido que podía adelantar bajando la maleta al coche. Tenía que hacer varios viajes de cualquier manera, así que si bajaba ya, ganaría algo de tiempo. Además, llevan toda la semana anunciando tormentas y cuanto
antes saliéramos, más probabilidades de evitar el paso del Monrepós bajo la lluvia.

Con lo que no contaba es con mi despiste innato: he cogido la maleta y nada más cerrar la puerta me he dado cuenta de que había dejado las llaves dentro. ¡Ni siquiera podía bajar en ascensor al coche! Sin teléfono, con la maleta y las llaves del coche, he decidido entrar por el garaje (gracias a Dios hay bastante tráfico de entrada/salida y no he tenido que esperar mucho a que me abrieran) e ir a casa de mis padres en busca de la copia de mis llaves que guardo allí (y que ya me ha ahorrado un par de llamaditas al cerrajero, al menos).

Por supuesto, iba sin teléfono, así que no podía avisarles. Después de una carrera "ligerita" en la que me he encontrado a varios pisahuevos, he dejado el coche mal parado -con las luces de emergencia por si venían los de al lado- y le he pedido a mi padre que me baje las llaves. ¡Pobrecillo!!

Con las llaves, y ya bastante más calmada, he vuelto a casa. Temía que mis amigos de Madrid ya estuvieran en ZgZ, sin saber cómo localizarme, y sin saber cómo llegar. Pero ya estaba: ya tenía las llaves de casa y nada más podía salir mal.

Pero no, esta tarde los hados estaban contra mí y me he dado cuenta al ir a coger el ascensor de mi casa. Con las llaves que me había dado mi padre. Y que han resultado NO ser las de mi casa. No se de dónde eran, pero definitivamente no era la copia que necesitaba ¡¡Otra vez en la casilla de salida!! Casi me echo a llorar de la impotencia.

Para terminar de rizar el rizo, esta tarde mi hermana se va de viaje a Bruselas, y mis padres iban a llevarla -a ella y a Ger- al aeropuerto, quedándose con la cría. No me acordaba de la hora de salida del avión, pero tenía claro que la operación prepararnena-aeropuerto necesitaba bastante tiempo, lo que aumentaba las propabilidades de que no estuvieran en casa cuando llegara.

A toda velocidad me he vuelto a presentar en casa de mis padres, he vuelto a dejar el coche en medio de todo y me he tirado en plancha al telefonillo. Mis temores se han hecho realidad: no ha respondido nadie. ¿Qué hago?

De momento, volver a casa. Mientras sorteaba a la siguiente hornada de cabestros, lentos y pisawebs, pensaba en las opciones que tenía. Definitivamente lo mejor era pedirle al portero su teléfono, llamar a mi madre, y ver cómo lo arreglábamos.

Pero gracias a Dios no ha hecho falta. Mis padres se habían dado cuenta casi inmediatamente de que no me habían dado las llaves correctas, y antes de irse al aeropuerto se las han traído al portero, que me las ha dado en cuanto me ha visto pasar por la calle para entrar en el garaje. ¡¡Uff!!¡¡Menos mal que toda la familia no estamos igual de empanados!!

Así, tranquila ya, he subido a casa y he podido localizar a mis amigos, que estaban dando vueltas por la ciudad guiados por un tomtom que no tenía muy claro dónde vivo. ¡Mejor así! :-) Y lo mejor es que aún he tenido tiempo de descansar un rato...

Free counter and web stats usuarios conectados