Ópera: Las bodas de Fígaro
Al ser normalmente en noviembre, nunca podía ir. Por viajes de trabajo, de placer, o por las vacaciones largas que me cojo en invierno; fuera por lo que fuera, no había forma. Hasta ayer.
Conseguí las entradas hace ya un mes y medio, con tiempo. Pese a hacerlo así, las localidades que quedaban para el dia 18 eran las peores del teatro, pero hubo suerte, y la compañía amplió un dia la acutación. Y claro, como no estaba publicitado por ninguna parte, y acababan de hacerlo, pudimos escoger las localidades que quisimos.
La obra comenzó a las nueve, como estaba previsto. Cuatro actos, en italiano (menos mal, de haber sido en alemán hubiéramos tenido que depender de la traducción completamente), y tres horas y media en total de una obra preciosa. Me encantó, a pesar de que los asientos del teatro son de los que parecen heredados de una sala de torturas medieval y hoy llevo la espalda hecha un cuatro. La trama era fácil de seguir (no en vano había sido escrita como una ópera bufa), y por si acaso, hace ya unas semanas había cogido el argumento de internet, así que el enredo no tenía secretos.
Todos los cantantes lo hicieron bien, pero me gustó especialmente la soprano que hacía de Susanna. Era muy expresiva, y, desde mi punto de vista, expresaba totalmente el espíritu burlón de la obra original.
Fue genial, y, a pesar de la falta de sueño -yo al menos soy de las afortunadas que no tuve que luchar por un taxi y no tarde demasiado en ir a la cama-, el año que viene volveré.
Siempre que no me vuelva a tocar fuera, claro.
Etiquetas: Actividades culturales varias

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