Sustos de madrugada
Esta noche, a eso de la una de la mañana, alguien ha llamado a mi puerta. A la de arriba, si; a la que da al rellano. El susto fue mayúsculo. Aunque me despertó a la primera, me quedé en la cama
esperando que fuera un error. Pero no, llamaron de nuevo.
Al tercer timbrazo decidí que no era un error y me levanté. Vi por la mirilla que era mi vecino de al lado, y decidí abrir, totalmente mosqueada de que me llamara a esas horas. Cuando me vio, se disculpó por llamarme a esas horas y me avisó de que me había dejado las llaves de casa puestas por fuera. ¡¡Dios mio!! ¡¡Otra vez!!
Se lo agradecí mucho, la verdad. El problema es que ya es la tercera vez que me pasa...

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home