Ich bin so schön, ich bin so toll
Ich bin die Gaspi aus Tirol!!
Si, si, ya he vuelto de las tierras teutonas donde no se ve el sol ni por casualidad...y no por la lluvia -que ha habido-, ni por las nubes -que también había en cantidad-, sino por la nube de vapores etílicos y cerveza que estaba encima del Theresian Wieser, donde casi un millón de personas paseaba y hacía eses cuando no estaba cantando estupideces en alemán y/o bebiendo cerveza :-DD.
La verdad es que me lo he pasado genial. Michele nos había preparado una chuleta con las canciones al uso (también estaba "viva Colonia, vieja conocida desde el Carnaval de Aquisgrán) y al final casi podías perpetrar los estribillos sin mirar (¿habeis probado a cantar en alemán con un litro de cerveza dentro y otro en la mano?....ahi veis porque digo "perpetrar").
Para los que pensaban que me iba a practicar el lirili, debo confesaros que tres horas de bicicleta el sábado consiguieron que solo pensar en larala doliera. Salvo esos pequeños detalles, lo de poder ir en bici por una ciudad sin encomendarse a San Agapito es una bendición. ¡¡Igualito que en España!!, ¿eh?
(Este es un mensaje que he enviado a mis amigos a la vuelta de la Oktoberfest. Me ha encantado, tanto la fiesta como el hecho de volver a ver a mis amigos italianos)
Si, si, ya he vuelto de las tierras teutonas donde no se ve el sol ni por casualidad...y no por la lluvia -que ha habido-, ni por las nubes -que también había en cantidad-, sino por la nube de vapores etílicos y cerveza que estaba encima del Theresian Wieser, donde casi un millón de personas paseaba y hacía eses cuando no estaba cantando estupideces en alemán y/o bebiendo cerveza :-DD.
La verdad es que me lo he pasado genial. Michele nos había preparado una chuleta con las canciones al uso (también estaba "viva Colonia, vieja conocida desde el Carnaval de Aquisgrán) y al final casi podías perpetrar los estribillos sin mirar (¿habeis probado a cantar en alemán con un litro de cerveza dentro y otro en la mano?....ahi veis porque digo "perpetrar").
Para los que pensaban que me iba a practicar el lirili, debo confesaros que tres horas de bicicleta el sábado consiguieron que solo pensar en larala doliera. Salvo esos pequeños detalles, lo de poder ir en bici por una ciudad sin encomendarse a San Agapito es una bendición. ¡¡Igualito que en España!!, ¿eh?
(Este es un mensaje que he enviado a mis amigos a la vuelta de la Oktoberfest. Me ha encantado, tanto la fiesta como el hecho de volver a ver a mis amigos italianos)
Etiquetas: Recorriendo mundo

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